Hace mucho tiempo en un lugar conocido como teziutlan donde se ubica la Sierra de Puebla, existía una cueva llamada la cueva del tiempo en ella se ocultaban grandes tesoros , un joven cuya familia proveniente era bastante humilde le contaron sobre esa cueva y frente a sus amigos dijo que iría por el tesoro.
Su camino duro varios días hasta que por fin encontró la cueva del tiempo, era un lugar muy oscuro pero siguió hacia adelante por varias horas hasta que encontró todo el tesoro inimaginable del mundo, joyas, oro, etc. Pensaba en que cosas traerse que fueran de mayor valor y sobre todo que no pesaran tanto, cansado por su largo recorrido se quedó dormido. Cuando despertó tenia telas de araña sobre él, a esto no le tomo importancia y salió de aquel lugar, al llegar a su pueblo noto que todo se miraba diferente y sus padres ya habían fallecido y solo uno de sus amigos quedaba con vida y este era un anciano que le pregunto ¿porque te tardaste tanto? Después se percató que él también estaba hecho un anciano y se preguntó así mismo ¿valió la pena desperdiciar toda mi vida por estas riquezas?.
lunes, 31 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
La torre de la catedral de Puebla
Cuando se construyó la catedral de Puebla se colocaron varias campanas, una más grande que todas y las demás pequeñas por un lado, pero la más grande de las campañas no funcionó correctamente y la regresaron para que fuera destruida e hicieran otra con los restos. Ya que se realizó el trabajo deseado la campana fue llevada a la torre de la catedral, pero como era demasiado pesada, duraron varios días decidiendo cual era la mejor manera de subir la campana pero no llegaban a ningún acuerdo. Ahí la dejaron para después regresar a instalarla, pero cuenta el guardia que vigilaba de noche como vio que vigilaba algo muy parecido a unos ángeles bajaron del cielo y levantaron la pesada campana de casi 9 toneladas, y pensando que había soñado, al día siguiente se pudo dar cuenta que la campana realmente la habían subido a su lugar, lo que no se sabe fue de donde salieron esos ángeles.
miércoles, 26 de febrero de 2014
El fantasma de María
Una joven llamada María, la cual estaba enamorado de un joven, sin embargo los hermanos de María no aceptaban que ella tuviera una relación con el joven, así que decidieron convencerlo para que él se marchara, primero él se negó pero luego acepto cuando los hermanos le ofrecieron mucho dinero.
Con el paso de tiempo María sin saber porque su amado había desaparecido comenzó a decaer, hasta que sus hermanos decidieron llevarla a un convento para que se convirtiera en monja, sin embargo, ella no podía soportar el abandono de su amado y se ahorcó en el patio del convento, tiempo después comenzó a verse el fantasma de María que deambulaba por las noches en el convento. Se dice que tiempo después el fantasma abandono el convento y fue en busca del joven, al cual le quito la vida para que ambos estuvieran juntos en el mas allá.
Con el paso de tiempo María sin saber porque su amado había desaparecido comenzó a decaer, hasta que sus hermanos decidieron llevarla a un convento para que se convirtiera en monja, sin embargo, ella no podía soportar el abandono de su amado y se ahorcó en el patio del convento, tiempo después comenzó a verse el fantasma de María que deambulaba por las noches en el convento. Se dice que tiempo después el fantasma abandono el convento y fue en busca del joven, al cual le quito la vida para que ambos estuvieran juntos en el mas allá.
martes, 14 de enero de 2014
El Niño Fidencio
José de Jesús Fidencio Constantino Síntora, más conocido como el Niño Fidencio, fue uno de los más famosos curanderos de México. Nació el 18 de noviembre de 1898 en Espinazo, Nuevo León. Aunque para otros investigadores nació un 13 de noviembre en el Valle de las Cuevas, Guanajuato. Sus padres fueron el señor Socorro Constantino y la señora María del Tránsito Síntora. Parece ser que tuvo más de tres hermanos. En su niñez, y junto con su amigo Enrique López de la Fuente, aprendió a curar con hierbas. Asistían juntos a la escuela primaria y ayudaban en el curato del padre Segura, que era tío de Enrique. Su instrucción llegó hasta tercer grado de primaria. Desde pequeño adivinaba la suerte de sus compañeritos y hacía predicciones. Se dice que su desarrollo físico como hombre nunca fue completo, pues siempre fue lampiño, agudo de voz, y virgen de por vida.
Más tarde, en 1912, ambos jóvenes partieron a la ciudad de Morelia, Michoacán, a trabajar como ayudante de cocina de una familia pudiente. Llegada la Revolución, Enrique se adhirió a la lucha armada y Fidencio se fue a vivir a Loma Sola, Coahuila, con su hermana Antonia. En el año de 1921, tras años de separación, Fidencio se fue a vivir con su amigo Enrique a Espinazo, como cocinero y niñero de su hijo Ulises. En este tiempo, Fidencio comenzó a llamar “padre” a su amigo, pues le consideraba un protector. Es en este año que dio inicio su carrera de curandero. Su forma de curar era sui generis: operaba sin anestesia a sus pacientes, sin que sintiesen el más mínimo dolor; subido a un árbol de pirul arrojaba diversos objetos a los enfermos: los que recibían el golpe se curaban. Otras veces, acudía con sus pacientes a un charco de lodo que se encontraba en las afueras del pueblo, en donde sumergía a los dolientes quienes salían completamente curados. El 8 de febrero de 1928, Fidencio curó al entonces presidente de la República Plutarco Elías Calles de lepra nodular. Este hecho acrecentó su ya merecida fama. Miles y miles de pacientes acudían a Espinazo para ser curados por El Niño Fidencio.
Murió Fidencio en Espinazo en el año de 1938, a la edad de 40 años, debido a las duras jornadas de trabajo que realizaba, pues trabajaba hasta de 48 horas seguidas, para curar a los miles de enfermos que acudían de todo el país. Se dice que sus últimas palabras, junto al famoso pirul donde agonizaba, fueron: -Ya me voy, pero volveré, y nadie sabrá en quien. Unos cuantos minutos después de su muerte, una mujer cayó en trance y dijo: -¡Yo les dije que me iba y volvería, y aquí estoy de nuevo!
Desde entonces muchos de sus seguidores empezaron a curar en su nombre y se conocen con el nombre de “cajitas”. Sigue siendo venerado en Espinazo, a donde acuden
Más tarde, en 1912, ambos jóvenes partieron a la ciudad de Morelia, Michoacán, a trabajar como ayudante de cocina de una familia pudiente. Llegada la Revolución, Enrique se adhirió a la lucha armada y Fidencio se fue a vivir a Loma Sola, Coahuila, con su hermana Antonia. En el año de 1921, tras años de separación, Fidencio se fue a vivir con su amigo Enrique a Espinazo, como cocinero y niñero de su hijo Ulises. En este tiempo, Fidencio comenzó a llamar “padre” a su amigo, pues le consideraba un protector. Es en este año que dio inicio su carrera de curandero. Su forma de curar era sui generis: operaba sin anestesia a sus pacientes, sin que sintiesen el más mínimo dolor; subido a un árbol de pirul arrojaba diversos objetos a los enfermos: los que recibían el golpe se curaban. Otras veces, acudía con sus pacientes a un charco de lodo que se encontraba en las afueras del pueblo, en donde sumergía a los dolientes quienes salían completamente curados. El 8 de febrero de 1928, Fidencio curó al entonces presidente de la República Plutarco Elías Calles de lepra nodular. Este hecho acrecentó su ya merecida fama. Miles y miles de pacientes acudían a Espinazo para ser curados por El Niño Fidencio.
Murió Fidencio en Espinazo en el año de 1938, a la edad de 40 años, debido a las duras jornadas de trabajo que realizaba, pues trabajaba hasta de 48 horas seguidas, para curar a los miles de enfermos que acudían de todo el país. Se dice que sus últimas palabras, junto al famoso pirul donde agonizaba, fueron: -Ya me voy, pero volveré, y nadie sabrá en quien. Unos cuantos minutos después de su muerte, una mujer cayó en trance y dijo: -¡Yo les dije que me iba y volvería, y aquí estoy de nuevo!
Desde entonces muchos de sus seguidores empezaron a curar en su nombre y se conocen con el nombre de “cajitas”. Sigue siendo venerado en Espinazo, a donde acuden
lunes, 30 de diciembre de 2013
El Amor y la Locura
Cuenta la leyenda que una vez, hace muchísimos años, se reunieron todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
La reunión estaba en pleno, pero el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez. Entonces la Locura propuso jugar a la escondida.
La Intriga se sintió intrigada y la Curiosidad, preguntó de qué trataba.
Locura les explicó que era un juego en el cual debían esconderse, mientras ella se cubría los ojos para no ver dónde lo hacían. Y que luego, debía descubrir sus escondites. El primero que descubriera, ocuparía su lugar, y así continuaba el juego.
Entusiasmo y Euforia aplaudían. Alegría bailaba y terminó por convencer a Duda, incluso Apatía se interesó.
No todos quisieron participar. Verdad no deseaba esconderse, pues siempre la hallaban. Para Soberbia, era un juego tonto. Cobardía no se atrevió a arriesgarse.
Locura comenzó a contar. La primera en esconderse, fue Pereza, que se dejó caer tras la primera piedra del camino. Pero Fe, subió al cielo. Envidia se escondió tras la sombra de Triunfo, que había subido a la copa más alta del árbol. Generosidad, parecía no encontrar un sitio, porque eran mejores para sus amigos. Un lago cristalino para Belleza, la rendija de un árbol para Timidez, una ráfaga de viento para Libertad. Terminó por esconderse en un rayito de Sol. Egoísmo encontró el lugar ideal desde el principio, un sitio cómodo y ventilado, pero sólo para él. Mentira se escondió detrás del arco iris, y Pasión y Deseo en los volcanes. Olvido, no recuerdo dónde se escondió.
Cuando Locura estaba por terminar de contar, Amor no había encontrado sitio para esconderse, porque todos estaban ocupados. Hasta que encontró un rosal y se escondió entre sus flores.
Locura comenzó a buscar y halló primero a Pereza, luego a Fe, discutiendo con Dios en el cielo. A Pasión y Deseo los descubrió en la vibración de los volcanes. Al descuidarse encontró a Envidia y con ella a Triunfo. Egoísmo salió solito del escondite, porque era un nido de avispas, e imagínense cómo quedó. El juego le dio sed y se acercó al lago, donde descubrió a Belleza. Duda no había decidido todavía dónde esconderse. Así, encontró a todos, menos a Amor, que seguía sin aparecer. Cuando ya estaba a punto de rendirse, vio un rosal. Tomó un palo y comenzó a mover las ramas y de pronto se sintió un grito terrible. Las espinas habían herido a Amor en los ojos. Locura no sabía cómo reparar su terrible error. Entonces, prometió ser su lazarillo por siempre.
Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.
La reunión estaba en pleno, pero el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez. Entonces la Locura propuso jugar a la escondida.
La Intriga se sintió intrigada y la Curiosidad, preguntó de qué trataba.
Locura les explicó que era un juego en el cual debían esconderse, mientras ella se cubría los ojos para no ver dónde lo hacían. Y que luego, debía descubrir sus escondites. El primero que descubriera, ocuparía su lugar, y así continuaba el juego.
Entusiasmo y Euforia aplaudían. Alegría bailaba y terminó por convencer a Duda, incluso Apatía se interesó.
No todos quisieron participar. Verdad no deseaba esconderse, pues siempre la hallaban. Para Soberbia, era un juego tonto. Cobardía no se atrevió a arriesgarse.
Locura comenzó a contar. La primera en esconderse, fue Pereza, que se dejó caer tras la primera piedra del camino. Pero Fe, subió al cielo. Envidia se escondió tras la sombra de Triunfo, que había subido a la copa más alta del árbol. Generosidad, parecía no encontrar un sitio, porque eran mejores para sus amigos. Un lago cristalino para Belleza, la rendija de un árbol para Timidez, una ráfaga de viento para Libertad. Terminó por esconderse en un rayito de Sol. Egoísmo encontró el lugar ideal desde el principio, un sitio cómodo y ventilado, pero sólo para él. Mentira se escondió detrás del arco iris, y Pasión y Deseo en los volcanes. Olvido, no recuerdo dónde se escondió.
Cuando Locura estaba por terminar de contar, Amor no había encontrado sitio para esconderse, porque todos estaban ocupados. Hasta que encontró un rosal y se escondió entre sus flores.
Locura comenzó a buscar y halló primero a Pereza, luego a Fe, discutiendo con Dios en el cielo. A Pasión y Deseo los descubrió en la vibración de los volcanes. Al descuidarse encontró a Envidia y con ella a Triunfo. Egoísmo salió solito del escondite, porque era un nido de avispas, e imagínense cómo quedó. El juego le dio sed y se acercó al lago, donde descubrió a Belleza. Duda no había decidido todavía dónde esconderse. Así, encontró a todos, menos a Amor, que seguía sin aparecer. Cuando ya estaba a punto de rendirse, vio un rosal. Tomó un palo y comenzó a mover las ramas y de pronto se sintió un grito terrible. Las espinas habían herido a Amor en los ojos. Locura no sabía cómo reparar su terrible error. Entonces, prometió ser su lazarillo por siempre.
Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.
lunes, 16 de diciembre de 2013
La reencarnación
Una pareja recien casada tuvo su primer hija a los pocos meses. Sin embargo, la niña nacio con deformaciones que llamaron la atención de sus vecinos, lo que provoco bochinches y que hablaran mal de la joven pareja. La pareja, cansada de los bochinches, en un momento de desesperación, se llevaron a la criatura y la tiraron al rio. Por un tiempo vieron el error que habian cometido, pero al poco tiempo las cosas empezaron a mejorar para ellos. A los pocos años tuvieron otra hija, saludable y hermosa y con el paso del tiempo vivieron felices. Un verano, los padres decidieron abordar un crucero. La nave zarpo y no tardo mucho antes de que estuvieran en el medio del oceano sin tierra a su alrededor. Se encontraban los 3 observando el paisaje en la baranda del buque, cuando de repente la niña se voltea hacia sus padres y les dice "mami, papi, no me van a volver a tirar al agua otra vez, ¿o si?"
jueves, 28 de noviembre de 2013
El Silbón
Espíritu vagabundo por matar a sus padres. Después de asesinar a su padre, el hombre fue castigado con un mandador de pescuezo (típico del llano), al tratar de huir fue mordido por un perro tureko, para concluir el castigo su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de aji picante. El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu errante conocido como el silbón.
El Silbón se presenta a los borrachos en forma sombrío. Otros llaneros le dan forma de hombre alto, flaco. usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente.
La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer.
Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras". El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que queria comer visceras de venado. Su padre se fue de caceria para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traia nada, no habia podido cazar el venado, lo mato, le saco las visceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se hablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido. preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.
De inmediato lo maldijo "pa to la vida". Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.
El Silbón se presenta a los borrachos en forma sombrío. Otros llaneros le dan forma de hombre alto, flaco. usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente.
La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer.
Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras". El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que queria comer visceras de venado. Su padre se fue de caceria para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traia nada, no habia podido cazar el venado, lo mato, le saco las visceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se hablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido. preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.
De inmediato lo maldijo "pa to la vida". Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.
lunes, 18 de noviembre de 2013
La Fiura
Pequeño monstruo, en forma de mujer; el mito la muestra habitualmente, danzando sobre la débil alfombra, de un balanceante “hualve”, sin temor a que, en cualquier instante se rompa y la trague el pantano. Detiene su baile, para contemplar su horrible rostro, en el espejo de un charco y peinar su larga cabellera con un reluciente peine de plata. Contonea, coqueta, su exuberante busto y corre ágil, haciendo flamear su breve pollera roja, entre los troncos quemados de los roces, mimetizando sus miembros, con los semicarbonizados ganchos de los árboles. Se escabulle entre los matorrales, en busca del fruto de las espinosas “chauras”, que come con glotonería. El más leve ruido la asusta, adoptándo de súbito, caprichosas y convulsionantes posturas; hace muecas horrendas con feísimo rostro y con sus ojos chispeantes, casi ocultos por una descomunal nariz; alarga sus brazos en todas direcciones y mueve nerviosamente los dedos deformes de una enorme mano, en demanda de una víctima, para “tirarle un mal aire”. La Fiura, hija única de la Condená, es la mujer del viríl Trauco, más esto no le impide ofrecer su amor a todos los hombres, a quienes impone, como severa condición, aceptarla con los ojos cerrados. No admite mirada alguna, ni siquiera la de los animales, sin aplicar al instante su castigo: El osado que se atrevió a mirarla, quedará torcido en algún lugar de su cuerpo. Si quien la mira es un niño o un animal, le deforma generalmente las extremidades, haciéndoles imposible la marcha, los tulle. Luchar contra ella, es tarea imposible; posee una fuerza y destreza tal, que cuantos hombres quieran pueden pelear con ella, pero los deja a todos maltrechos y contusos, cuando no quedan “teldelde” (trémulos). En cambio a ella, no se logra asestarle un solo golpe: “es como pegarle a la sombra” . Las deformaciones causadas por la Fiura, son prácticamente incurables; en casos afortunados, se consigue alivio, utilizando el siguiente tratamiento: al amanecer se corta una rama de la enredadera llamada “pahueldún”, una vez transportada junto al enfermo, se la azota, hasta arrancarle la savia; líquido que debe beber el enfermo y enseguida se la lleva arrastrando hasta la playa, para lanzarla al mar (en Europa, los pueblos primitivos realizaban una ceremonia parecida, con el árbol, que representaba el espíritu de los árboles). Por haber obtenido, con ello, buenos resultados, también se aconseja tomar raspaduras de “Piedra de Ara”.
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